No cae, se desliza.
Adriático acompaña el cuerpo con una suavidad precisa,
dibujando la silueta sin imponerla.
La tela fluye, pero no pierde intención:
cada pliegue responde, cada caída está pensada.
La espalda descubierta introduce una tensión sutil,
entre lo que se muestra y lo que se sugiere.
Una pieza que no estructura,
pero entiende el cuerpo desde otro lugar.
Más libre.
Más íntimo.
Más consciente de su movimiento.